Durante la niñez, ante la velita encendida y entronada en la torta de festejo de cumpleaños, solíamos ser conminados a pedir 3 deseos...nunca supe reaccionar con soltura a semejante demanda! Mis deseos naufragaban de inmediato entre el lugar común y la presión de la tentación material, por lo que solía mentir sin determinar ni siquiera uno de ellos.
Lacan declara la imposibilidad de satisfacer un deseo y lo lleva a la inquietante visión del deseo de ser el deseo del otro o sea, nos señala una pulsión a ser considerados por el otro, cosa que, insatisfecha, se transforma en un problema sin solución. Un tema complicado.
Nosotros, los arquitectos, los diseñadores, materializamos los deseos propios y ajenos, o ajenos y cuasi propios, o simplemente ajenos. Si ésto fuera así, si todo fuera un gran plan inalcanzable, nuestra tarea sería la de construir el deseo de un objeto, o de un espacio, o de un pensamiento proyectual. Algo así como una sinfonía de deseos y espejismos materiales.
Será que nuestros deseos están en una dimensión inalcanzable'
Será que desde nuestros objetos podemos vislumbrar esa región de la vida?
No tengo respuesta, solo la pulsión a seguir pensando en formas.
Las formas del deseo, del mío.
Y vos querido lector?
Abrazo
Gustavo Barbosa
fotografía: Beth Conklin






