sábado, 25 de abril de 2015

des amparos



En algún lado un volcán abre su boca
En algún lado alguien atraviesa difíciles umbrales
En algún lado alguien te regala una sonrisa
En algún lado algo se mueve y te conmueve
En algún lado alguien empieza a entender la consecuencia de su hacer
En algún lado se te borra la indiferencia con crudeza

Desde nuestro, por momentos, frívolo lugar de las disciplinas proyectuales,
es crucial empezar a entender el concepto del otro, de lo que nos da entidad social,
el concepto de la solidaria mirada, de la solidaria sonrisa,
del afecto por aquel que le cuesta hasta respirar

En estos días fantásticos de la democracia
me gusta pensar en nuestra posibilidad de sustanciar lo social
como parte de una gran responsabilidad
Nunca dejaron de emocionarme los días de elección,
a pesar de los imbéciles globos de algunos, porque nos alejan indefectiblemente de los mesiánicos y de los patrones de nuestros destinos

Abrazo
Gustavo Barbosa




lunes, 20 de abril de 2015

los zócalos






































Durante una visita a ArteBA hace ya unos años, un persistente tedio ante lo exhibido invadió mi humanidad y me llevó a comentar lo interesante de los zócalos del edificio de exposición. Por supuesto ésto despertó un estado de ironía en Moira que dura hasta estos días. 

A propósito de tedios y miradas, surge una primera pregunta inmediata, 
como enfrentar la realidad sin sucumbir en la acción?

Las nuevas generaciones parecen capaces de atender 83 pantallas a la vez, hecho que apela a solo una parte de nuestros canales sensitivos, me pregunto que otras complejidades perceptivas se desatan frente a una acción sensorial de nuestra humanidad.
Es imposible percibir un todo. Nuestra subjetividad nos protege de semejante exceso.
El aprendizaje nos posibilitará romper con nuestras barreras perceptivas para ampliar nuestra mirada, y a su vez nos posibilitará categorizar el universo que nos rodea.

Es un trabajo de extrema soledad. Cada uno con su cosmogonía a cuestas.
Es un trabajo que no tiene fin.
Es un trabajo.
Pero no se olviden que siempre habrá un nuevo zócalo para observar.

Abrazo
Gustavo Barbosa






domingo, 12 de abril de 2015

de sonrisas, asombros y otras cuestiones


Cuales son las dimensiones discernibles en nuestros talleres?
Que separa lo racional, de lo sensorial, de lo emocional?

Los primeros pasos en la Fadu, impactan en la dimensión individual. El primer contacto con la masividad obliga a cada estudiante a medir fuerzas. Entre lo colectivo y lo individual cada uno comienza la tarea de encontrar una ubicación, de desarrollar el sentido de la pertenencia, de buscar instancias de mediación entre yo, los otros, el saber y la institución.
La inercia de la estructura académica nos arrastra a todos y determina acciones, plazos y programas. Ese es nuestro gran marco, el que nos da la primera pertenencia.
Operamos con el conocimiento dentro de ese marco.

En simultáneo intentamos operar con los espacios en blanco entre las dimensiones que traigo en la primera parte de estas palabras. Sería estéril y simplista operar con una sola de ellas. La dimensión racional es nuestro destino de corrección. La dimensión sensorial en si misma no estimula a la reflexión y la dimensión emocional potenciada contiene el riesgo de la melosidad. un riesgoso sitio de difícil retorno.

Buscamos incondicionalmente instalar nuestros talleres, nuestras clases teóricas, nuestras acciones proyectuales, en los desdibujados ( valga el término) límites entre estas tres dimensiones.
Hemos podido constatar la aparición de conductas de apariencia ajena al saber universitario, que matemáticamente operan como vehículos que tienden a potenciar el conjunto. La risa, el afecto, el asombro facilitan así la movilidad inter dimensional.

Poder navegar entre aguas, es nuestro máximo estímulo y año tras año apelamos a la amable provocación como parte de aquello que entendemos como bellas prácticas docentes.

Abrazo de domingo soleado
Gustavo Barbosa



jueves, 2 de abril de 2015

días de comienzos






































Son días especiales éstos en los que nos encontramos cara a cara con los recién llegados.
Son los días en los que dejamos de ser una lista, un papel con un anodino número o una misteriosa imagen, para empezar a ser nombres y caras.
Son los días en los que en los talleres se respiran expectativas, se desatan dudas y se inauguran las sorpresas.
Son días especiales éstos cuando nos encontramos por primera vez.

Esta vieja y querida institución se prepara para estos nuevos ciclos, y nos toca a nosotros, las caras del Ciclo Básico, estar parados en estos umbrales.
Año tras año repetimos la ceremonia y lo que podría ser un acto de rutina, se constituye en nuevas formas que nos transforman.

Es fugaz la emoción porque el torbellino de los primeros días nos desvía a otros procesos, pero no dejo de detenerme en esos primeros instantes con un gran regocijo porque son muy parecidos a ese mágico momento en que nos atraviesa el vuelo de un colibrí. Perfectos e intangibles..

Quizás al leer estas líneas, lector consuetudinario, puedas revivir estas pequeñas ceremonias propias, yo lo intento cada vez aunque de a poco se alejan más.
Quizás al leer estas líneas, lector modelo 2015, puedas aquietar ciertas ansiedades con aires de incertidumbre que son parte natural del equipaje en estos primeros días.

Esta tarea de enseñar nos ha mostrado otras formas de aprender y éso es parte de lo que nos gusta hacer, mientras continuamos nuestra eterna marcha por esta  vieja y querida Fadu.

Bienvenido estudiante modelo 2015 
Tenemos todo un camino por delante, con la constante tentación de desviarnos hacia rumbos en los que solemos movemos con gran alegría.

Abrazo modelo 2015
Gustavo Barbosa





"Levanto un monumento de amor

Hay un enjambre de sonidos
alrededor de nuestras cabezas
Y podemos escucharlos
Y podemos ser sanados por ellos
Nos aliviarán del dolor..."

Family - Björk 

para nuestros niños de Malvinas

viernes, 20 de marzo de 2015

veo veo








































 Año 2015, a días de comenzar un nuevo ciclo lectivo, el 7º de esta cátedra.
Un septenio de arduas labores, de búsquedas eternas.

Somos una cátedra de Dibujo y enseñamos a dibujar. Ese es el argumento visible, el que aparece en la inmediatez de una pronta respuesta de ascensor.

Que enseñamos en la materia Dibujo?

Dibujar-re presentar-pensar
Pensar-dibujar-decir
Si pensamos en imágenes y decimos con palabras,
cuando dibujamos, que decimos?

Hay múltiples lecturas y procesos simultáneos que aprendemos a manejar con sorprendente facilidad. La dificultad aparece cuando intentamos explicar con una mirada cientifisista como hacemos lo que hacemos. 
Pero aún así, intentamos buscar una lógica subjetiva para aprehender esos procesos que miramos con constante fascinación.
Este es el trabajo que nos ocupa y nos da el sustento para seguir investigando este fantástico camino del proyecto.

Entre la tradición y la subversión
Entre la huella y el desvío

Vemos, miramos, pensamos, dibujamos, hacemos
Aguzamos el ojo y mientras buscamos la destreza, encendemos la imaginación
Todos juntos nos movemos para aprender de las múltiples realidades que nos atraviesan
A eso llamo un buen viaje

Veo veo...

Abrazo a 6 generaciones de pasajeros de este buen viaje
Abrazo a la 7ª generación que embarca en pocos días

Gustavo Barbosa 



sábado, 7 de marzo de 2015

peregrinajes
































1. intr. Dicho de una persona: Andar por tierras extrañas.
2. intr. Ir en romería a un santuario por devoción o por voto.
3. intr. En algunas religiones, vivir entendiendo la vida como un camino que hay que recorrer para llegar a una vida futura en unión con Dios después de la muerte.
4. intr. coloq. Andar de un lugar a otro buscando o resolviendo algo.

El peregrinaje nos da una imagen fuertemente marcada por lo religioso, seres ensimismados caminando hacia algún lugar santo en busca de cierta purificación espiritual.
Yo me pregunto si peregrinar no es la acción del devenir.
Devenir implica un constante movimiento y nuevos puntos de vista a cada paso del camino. Así, la condición de ensimismamiento es la que nos permite alimentar la maquinaria.
Somos parte de una gran devenir y acompañamos esa estela con nuestra propia humanidad. Atentos y vibrantes.
Así es la realidad, cualquiera sea su aprehensión posible.

Me gusta pensarme en eterna peregrinación. Hacia algo sustancial.
Se nos va la vida en esas búsquedas de nuestra identidad, por momentos de la mano de compañeros indispensables, por momentos en soledades demoledoras.
Así es, así somos, así estamos.

Un abrazo para tantos
Gustavo Barbosa


domingo, 15 de febrero de 2015

mi generación




Todos pertenecemos a una generación, un hecho que en sí mismo no constituye logro personal alguno ya que parece algo en lo que no opinamos demasiado salvo por estar en alguna lista de nacimientos que, una vez escuché, tiene como sede París. O no era allí?
Nos toca la generación que nos toca y nos pasamos la vida buscando referentes para definir nuestra propia imagen que, en un fantástico viaje, solemos encontrar diez minutos antes de morirnos en una paradoja digna del inefable Creador.

Según el alcance de nuestra mirada, tendremos referentes familiares, colegiales, universitarios, deportivos, amistosos y los fabricados por los medios. Estos últimos suelen tener efectos demoledores en nuestra cosmogonía personal. Para bien o para mal.
Copiar el envoltorio exterior puede traer aparejado riesgos indefinidos y esas imágenes desprovistas de esencia pueden llegar a transformarnos en el mamerto del año.

Podemos modificar nuestro cuerpo en la búsqueda de la verdad generacional, con efectos más o menos perdurables, vestimenta, accesorios, corte de pelo, color de pelo, forma de pelo, tatuajes, operaciones estéticas, transplantes de órganos, de alma y demás yerbas.

Esta agudeza observatoria puede ser mirada como una gran frivolidad pero estas búsquedas son un ejercicio saludable de inserción en este difícil mundo que no da demasiado tiempo de adaptación. En general te manda sólo a salita de cuatro sin anestesia, madre, tutor o encargado. 
Luego llega la adolescencia que nos hace dudar de todo y esa duda existencial nos hace estar a la pesca de pertenecer a algún grupo, no importa el grado de ridiculez al que nos expongamos.

Mi generación comenzó a mirar el mundo entre los psicodélicos '60s y los turbulentos `70s, hippies y flower power incluidos. 
Altamente politizadas, unas décadas en la que era difícil mirar otros objetivos que no fuera la militancia de todo tipo, ya que corrías el riesgo de ser estigmatizado por algunos contemporáneos y ser catalogado como el pavote del año instantáneo.
Algunos de nosotros nos sumergimos en la música, en el naciente rock, y allí nos quedamos, fascinados por lo que allí se gestaba. Nadie intente imaginar el fenómeno en relación a lo que pasa hoy. Escuchar rock e ir a recitales era casi subversivo, o mejor dicho de una calidad de subversión sutil y casi delicada. Con cero difusión en los medios masivos, nos movíamos por el boca en boca, buscando discos, libros o asistiendo a recitales en el cómodo horario de domingos a la mañana.
Los 7 pelilargos inmundos que ilustran estas palabras, conformaban el efímero grupo The Flock y solo traigo la imagen por el recuerdo del impacto que tuvo su extrema capilaridad por aquellos años. Era irritante e irreverente lucir semejantes pelambres y alteraba las costumbres de padres, gobernantes, policías o militares de turno.
Nuestras secundarias transcurrieron entre formaciones en fila medidas con el saludo nazi y requisas de la condición capilar casi a diario, tanto, que lograron transformar la cuestión en un refugio de resistencia al pensamiento engominado imperante.
Mis camaradas de entonces podrían relatar las batallas campales que sosteníamos por la libertad capilar. Un recuerdo para el oscuro director de nuestro viejo ENETILAH!!
Un interesante ejercicio de elección.

No te aburro más querido lector, con tanta palabra, solo anhelo que puedas también enfocar tus propias imágenes, porque esas imágenes se guardan en lugares santos y se llevan para el resto del viaje.

Abrazo trans generacional
Gustavo Barbosa

para mis compañeros de resistencia de entonces