Escribir en este blog no depende de mí, está claro. Los eventos, mis sentires, los sentires de los otros, las miradas de todos, me van dictando. Estos días pasados, tan fuertes, tan atemporales, tan replegados, en los cuales la memoria ejerce un rol esencial, me invitan a reflexionar con ustedes queridas y queridos lectores. Cada 24 de marzo nos encontramos con los que aún somos, con los que fuimos, con los que ya no están, con los que nos quedamos para entender estos rituales de la memoria. Tan necesarios, tan privados por momentos y tan fraternales en otros. La memoria, esa hermana tan querida, la que nos trae el pasado al alcance de nuestras manos, me hace preguntas y las comparto, como será la memoria hacia el futuro? como será el recuerdo de este presente? Este presente se percibe cruel por momentos, se percibe sin solidaridad alguna, se percibe insensible al sufrimiento de los que ya no tienen nada, se percibe mezquino y desolador. Solo nos mantiene alerta la esperanza de otros escenarios posibles, de momentos donde el otro sea una parte nuestra, donde el niño que duerme en el duro cemento más arriba, sueñe con una caricia que lo cobije con un poco de amor. Una sociedad donde todos nos sintamos parte. La memoria de esta época podrá se un poco mejor, solo depende de nosotros. Es lo que nos queda por enseñar... Abrazo Gustavo Barbosa imagen: María Verónica Ramírez (inmensas gracias María, por inspirar este texto!) gracias Gabo! te vuelvo a convocar para que nos acompañes con tu hermosa canción!
Pensaba iniciar un profundo discurso sobre la capacidad de percibir y sobre las maneras de representar, temas absolutamente pertinentes a la materia que dictamos. Pero... recordé que aún estamos transitando el receso, entonces? Recordé una historia: En el verano del 67 ( sí, hace montón) un tema musical invadió nuestras costas el " Pata Pata" de Miriam Makeba. En mi casa a la sazón cerca del mar, todo el mundo se dejaba llevar por el contagioso ritmo y la particular condición de la, hasta entonces desconocida, cantante africana. Punto. Pura diversión. Resultó ser que Miriam era una activista por los derechos humanos y una luchadora incansable por la libertad de los pueblos, proveniente de Sudáfrica, ese lugar de injusticias interminables. Un alma preciada y querida. Representar, ese era el tema cuando empecé a pensar esta entrada, querida/o lectora/r, representar, volver a presentar, entender y captar todas las dimensiones subyacentes, las que se ven, las que no, las que se muestran, las que no, la tuya, la mía, las que nos contaron y las que no...todas esas, pero claro, estamos aún en receso. "de vez en cuando la vida se suelta el pelo y me invita...", decía el catalán... Abrazo (grande) Gustavo Barbosa fotografía: Marius Sperlich dos años después de esta actuación, moría la querida Miriam, inolvidable en todas sus dimensiones, esas que aprendimos a mirar
Ayer escuchaba a alguien hablando por teléfono en un lugar público, donde todos eramos involuntarios copartícipes... "buen viaje"... terminó la conversación. Deseos de buen viaje es lo que otorgamos al que parte, no decimos buena llegada, ni buen arribo, no, decimos buen viaje. Como si el viaje en si mismo tomara una trascendencia mayor. Quizás el viaje se constituye como la forma tangible de la separación. El viajero parte y el deseador de buena travesía permanece. Parten juntos del exacto momento de la despedida para sumergirse en vivencias, aparentemente opuestas, donde el tiempo empieza a desarrollar otros ritmos al son de los paisajes: el desconocido y el cotidiano. Hace mil vidas atrás, se emitía por TV una serie ( de las de antes) que se llamaba "Ruta 66" donde dos jóvenes emprendían un viaje por la mítica ruta 66 que cruza el imperio de costa a costa, en un Corvette convertible. En cada capítulo la trama mostraba su paso por cada ciudad y los eventos y vínculos que acontecían. Pero nunca se quedaban, vivían en estado de despedida constante, el viaje era en si mismo su universo! Me producía tristeza cada programa, dejaban amigos, amores y demás para seguir y seguir. Eran como pequeñas muertes cada vez. Creo haber descubierto a esa remota edad que no me gustan las despedidas! De todas maneras y como dios manda, despliego con una sonrisa y un abrazo un intencionado "buen viaje"!!! a cada aquella o aquel que parte, aunque me invadan esas viejas vivencias que parecen no querer irse más. Abrazo Gustavo Barbosa fotografía: Anka Zhuravleva (genia amiga!!)
Hay momentos de apariencia ínfima, sutiles, intangibles, indefectiblemente luminosos, casi un soplo entre tantos días inermes. Momentos de devastadora felicidad, casi inexplicable; no, no casi, sino tan claramente inexplicable. Momentos que no tienen fecha alguna, ni festejo previsible, son, simplemente acontecen. Pueden adoptar la forma de un milkibar, de un pancho, de una música, de una mirada, de una caricia, de una promesa, de un amor indescriptible, que más da? Cuantos momentos de esos te acontecen querida/o lector? La vida por momentos es áspera, estoica, salvaje, impaciente y condicionante, entonces, como no estar preparados para el asombro, para la confianza? Agucemos los sentidos, suelen ser escurridizos, se suelen ocultar en un pliegue de luz y sombra, ahí. Hoy, mañana, dentro de 357 años, que más da? Abrazo Gustavo Barbosa fotografía: Patricia Ackerman ( millón gracias!)
El efímero diálogo se repite como un mantra:..." Hola!, como estás? todo bien?"...solemos decir cuando nos cruzamos con alguien que conocemos. La realidad es que el latiguillo en cuestión simula dar respuesta a algo harto inabarcable o bien, simplifica el momento para no inducir a diálogos más comprometidos. Como comprender nuestra entera realidad y expresar "todo bien" sin sentirse un salame? Compleja con ganas es la vida como para poder sostener un estado de forma contínua. Frentes internos, frentes externos, nuestra epidermis lidiando con el afuera y el adentro como el lugar de los acontecimientos, el bienestar, los malestares, nosotros, los otros, el deber, el querer, son una miríada de parcialidades que nos conforman, como podríamos entonces reducir todo este revoltijo a estas prácticas dos palabras?: "todo bien!" Sin embargo hay momentos especiales, sutiles, intangibles y básicamente hermosos en que nuestra humanidad se sonríe, hincha los pulmones con vital energía y se desprende de dudas. Estamos vivos con ganas, felices de hacerlo conciente. Estos son momentos inolvidables para atesorar bajo siete llaves y revivirlos de tanto en tanto como un lugar santo. El universo y nosotros sabemos de que va, mientras tanto al vecino que te pregunta seguí diciéndole con total desenfado: " Todo bien!" Eso sí, algo se te va a notar en la sonrisa. Abrazo, querida/os Gustavo Barbosa para Ludovico Barbosa, donde quiera que estés fotografía: Ans Van Des
Hace unos cuantos años atrás, en épocas de otra de nuestras recurrentes crisis, sucedió esta historia que hoy recordé: Transitaba diariamente una zona francamente pretenciosa de Buenos Aires camino a una obra. Un día, en un umbral sobre la calle Arroyo, apareció un chico joven honorablemente mal vestido, con una tristeza arrolladora en la mirada que pedía dinero con vergüenza y dibujaba! En un maltrecho cuaderno, con una birome bic azul, dibujaba y dibujaba. Y dibujaba bien (puedo decirlo con certeza profesional) Comencé a saludar sus tristezas y comenzamos a entablar breves diálogos que incluían unas breves sonrisas cada día más preciadas. Un día de esos, la sonrisa se ensanchó para decirme: "Mirá lo que me dieron!!"...era una moneda de 2 euros "vale mucho, no?" me dice, "claro!!", digo yo, "y donde la cambio, en el Banco?, dice él, "yo te la compro" le digo yo. Le dí tres veces lo que valían los dos euros y me gané un abrazo que valía 10000 veces ese valor. Un día desapareció, nunca más lo ví. Guardé la moneda por años, casi como una cuestión de fé. Un día, en un embrollo de tránsito, entre otras le dí la moneda a otro personaje de carencias infinitas. Uhh, pensé, que hice? casi como un lamento privatista. Entendí que los 2 euros debían circular, debían encender otras sonrisas, debían alentar alguna leve felicidad como un nuevo destino. Iremos entendiendo de a poco, que seremos mejores como sociedad si nos sostenemos entre todos, así, si amablemente circulamos, con cariño indeclinable. Vaya mi afecto a aquel inolvidable personaje que me hizo tan bien. Abrazo Gustavo Barbosa fotografía: Soledad Robles ( gracias!!)
Empieza un año. Parece necesario evaluar, re pensar, re ubicarse, volver a empezar, soñar, confiar, respirar con mayor ahínco, retomar la encrucijada, en fin, volver a ser. En estos momentos tan emocionables la vida se detiene un minuto, tan solo uno, para que escuchemos algún que otro sonido, alguna palabra que se pasó de largo, alguna mirada que no nos animamos a sostener, algún rincón que quedó en el recuerdo. Mientras escribo pienso que video concitar para la ocasión y van pasando varios y mi ánimo va cambiando e imagino tus caras y tus escuchas, querido lector, siendo la idea concitar nos, que otra cosa? Empieza un año y acá estoy, acá estamos, hasta que los dioses nos acompañen. Revisá la lista, seguramente somos pocos, tan solo los necesarios, los queridos, los que tenés ahí al costado, cerca, al alcance de la mano. No hay grieta, no hay rencor, no hay fastidio, solo el maravilloso sonido del afecto. Ese, el que te transforma cada vez, cada día, a cada momento. Abrazo Gustavo Barbosa fotografía: ececiococ