sábado, 22 de septiembre de 2012

para siempre







































Los años nos van enseñando.
A veces despacio  sin darnos cuenta, a veces a los golpes. Y aun así, empecinadamente,  podemos seguir sin darnos cuenta.
Pero es notable darse cuenta. Te transforma.
Y en esa transformación se pueden medir los crecimientos.

Un día podés aprehender un concepto, y aunque la mitad de los pensadores de la humanidad ya hayan pasado por allí, pasa a ser tuyo. Y a partir de esto, habrá y habrás  mejorado. El  concepto y vos.

Estos procesos son de adentro para afuera e instalan el para siempre.
Mucho se ha dicho sobre la idea del para siempre. Los enamorados la enarbolan, los fanáticos la sufren, los testarudos la machacan una y otra vez.
Hay algo interesante en este concepto que tensa los tiempos, contrae el futuro y nos afirma en el presente. Puede sonar impostado o claramente exagerado, puede expresar solo una intención o ser un simple cumplido. Pero…
Cuando algo o alguien se constituye en la idea de para siempre,  se transforma en algo natural, parte de nuestra vida y respira con nosotros.  Es parte de nuestros paisajes y de nuestros sonidos, los de cada día. Le da entidad a nuestra identidad.

Como reconocer un para siempre?
Ahh, lleva tiempo…y no hay un medidor de parasiemprismo,  sólo hacen falta los años, vaya paradoja.
Un día, el para siempre se vuelve como siempre y entonces estará viviendo en vos...

Abrazo a todos,
Gustavo Barbosa

para mis queridos como siempre...

  

domingo, 16 de septiembre de 2012

son risas


Pienso en los actos de amor; los hay de dimensiones diversas, enormes, pequeños, grasas, desconfiables, eternos, y demás…
Los actos de amor mueven y se mueven. Descarnados, sutiles o llenos de palabras, caricias y gestos ampulosos.

En estos días pensamos en el movimiento planetario, un tanto imperceptible a los ojos descuidados, pero consistente e imparable. Todo se mueve y en ese estado vamos nosotros.

Este movimiento tiene algo de alucinatorio. Estás y cuando te querés acordar, ya no estás, o estás en otro lado. Como cuando te despertás de un sueño, de esos vívidos, para quedarte unos instantes tratando de entender donde corno estás.

Me pregunto si las sonrisas son actos de amor…

Yo puedo dar fe de la demoledora energía de una sonrisa. De los resplandores que traen de intersecciones planetarias en aquellos movimientos. Como ventanas a los espíritus, a veces tan efímeras que no te dan tiempo a reaccionar, y siguen su camino.

Pero cuando una sonrisa se instala, los actos de amor se anuncian y los espíritus se dan la mano para poder seguir.

Yo encontré una sonrisa hace tiempo en un lugar. Y nunca se fue.
Vamos juntos desde entonces, de la mano…
Creo recordar que el lugar tenía un número, era el 218.

Abrazos
Gustavo Barbosa




sábado, 8 de septiembre de 2012

lo que no se dice

























cuando las palabras no alcanzan
entonces aparecen los cuerpos

cuando los cuerpos se aquietan,
entonces aparecen las almas

cuando las almas se pliegan,
entonces aparece la música, 
y todo vuelve  empezar...

así de simple
punto por punto

abrazo para todos
Gustavo Barbosa

para HMSC




domingo, 2 de septiembre de 2012

el regreso del monge




El tema de la representación no es menor en nuestro mundo proyectual.
Hay miles de pensamientos al respecto. Desde uno hacia uno mismo, hasta uno hacia el otro, las ideas se visibilizan a través de imágenes, remotas o precisas. Por resonancias o por minuciosas operaciones. Todo está incluido. Todo.

Estos días nos internamos en los mundos de la precisión y, con las dificultades que conlleva el ser claro y preciso, nos adentramos en las formas desde sus aspectos de concreción y conformación. Encuadres, detalles, rincones se muestran con descarada obviedad y nos desafían a su comprensión. Apasionante ejercicio...entender, poder acaparar variables de relación. Las partes y el todo. Todo junto...

Que miro? Como es este encuentro? Donde está la intersección?

Los cursos mutan año a año, los interlocutores se renuevan y nosotros también.
Los aspectos técnicos de la representación pueden ser tediosos o no, según la manera de enredarse en ellos. Nos es grato percibir una agradable calma en los talleres mientras transitan las horas en compañía del amigo Monge y sus legados.
Se percibe coraje y decisión para investigar las formas en muchos de ustedes, lo que nos entusiasma. Algo está funcionando bien, muy bien.
El riesgo está sobre las mesas y se asoma en los ojos de muchos de ustedes.
Bienvenido sea.

Será que nuestra fe incondicional en las intuiciones, nos devuelve ahora un camino de fluidez sorprendente? 
Será que la tradición y los desvíos se entregan a mitológicas cópulas adelante de nuestras miradas?
Será que el señor Monge y aquella abuela sarcástica y protectora, nos acompañan con mirada cómplice?

Agradables preguntas para este día de sol.
Gran abrazo jóvenes.

Gustavo Barbosa

sábado, 18 de agosto de 2012

vuelta










Como volvemos a la facultad ?
Cual es la puerta de entrada ?
Eh, eh, la de PB, la del subsuelo, la nueva del subsuelo… me dirán. Pero no, no hablo de esta idea de puertas. Hablo de como entramos a la sustancia de la facultad, a la cuestión del aprendizaje.

Leíamos ayer con Moira, un texto sobre las universidades y el riesgo de lo expulsivo.
Leíamos sobre la teoría, la práctica y el bagaje previo, la formación de cada uno.
Lo que atesoran, arrastran o padecen.
Entonces aparece la idea de lo que venimos a buscar. Cada uno y a cada momento.
Una idea difícil de ahondar.

Desde salita de 4 hasta un post doc podemos dedicar nuestra vida a estudiar, porque queremos o porque sí. Porque nos obliga la circunstancia o por derecho. Por tradición o por romper con ellas. Cada uno sabrá, o puede intentar saberlo.
Quizás lo descubran en los misterios del futuro, quizás lo aprendido aflore de maneras indirectas, quizás miren con orgullo lo transitado, quizás solo quede en un vago recuerdo.

Nosotros, los docentes de este ciclo inicial, estamos muy cerca de las puertas.
Y tenemos una gran responsabilidad, la de enseñar a valorar las voces interiores, las que dicen que es importante para cada uno. La de aprender a escucharlas para poder decidir.
Una gran responsabilidad.

Ya estamos promediando nuestra materia, y ya nos conocemos un poco más. Habrá crecido alguna confianza en lo propio y en lo ajeno.
Vamos pues por nuestro segundo momento juntos.
Como siempre, un momento de gran felicidad.

Abrazos colectivos
Gustavo Barbosa

ilustración: REP

domingo, 12 de agosto de 2012

niño niña...



En que momento dejamos al niño partir?

Me lo pregunto como padre y me lo pregunto como hijo. 
Nunca pude ver a los niños como tales, sólo como seres en envase pequeño, con ojos de miradas deslumbradas, en un mundo agigantado, con la escala cambiada. Seres cargados de vívidos recuerdos de placentas y mundos confortables y seguros.

Pisamos esta tierra sobre la huella de los que nos anteceden. Paso a paso, nos llenamos de imágenes que van constituyéndonos, como parte de un meticuloso plan, no siempre fácil de asimilar. No siempre nosotros y nuestros otros nos entendemos bien.
Pero esas huellas operan en nuestra interioridad, con sonidos y olores que condicionan nuestros caminos y la forma de encararlos.

En que momento dejamos al niño partir? Será cuando lo sentimos crecer y lo miramos de igual a igual?  O cuando empezamos a vislumbrar otros lugares? Todos somos hijos, sólo que a veces nos sabemos que hacer con eso.

Asomáte a un espejo querido lector, la cara que verás es la de siempre, la del niño. Llena de risas y lágrimas, y cada vez más, de recuerdos.

Salud queridos estudiantes, tengan un buen día
Gustavo Barbosa

para Walter y Hebe (para las dos...) 

dibujo: tute

sábado, 4 de agosto de 2012

el otro





“…Entonces oyó la puerta. No el timbre sino dos golpecitos suaves, corteses, casi conscientes de la hora que era. Cada casa tiene su lógica, y sus leyes son más elocuentes de noche, cuando las cosas ocurren sin paliativos sonoros. Él no miró el reloj, ni se sorprendió, ni pensó que los golpes eran imaginación suya. Simplemente se levantó, sin prender ninguna luz a su paso y cuando abrió la puerta se encontró con su padre parado delante de él. No lo veía desde que había muerto. Y, en ese momento, supo incongruentemente que ya se había hecho a la idea de no verlo nunca más…”

Estas palabras de Juan Forn, de su cuento “Nadar de noche”, me dejan pensando. Es muy fuerte la imagen que destilan, casi contundente.

En este espacio que de tan público por momentos también es privado, me pregunto una y otra vez en como transitamos por este mundo?  En como nos conectamos con el afuera de nosotros?  Es más, me podría preguntar que está  afuera y que está adentro nuestro?

Nosotros, que trabajamos con personas, con complejas entidades que se muestran de distintas maneras, ponemos especial  énfasis en lo invisible, en lo que anida en límites imprecisos y fugaces, por momentos atravesando las palabras, por momentos buscando en ellas lo no dicho.

Es bueno sentir la presencia del otro. La presencia del que te mueve los límites. Ése que te hace sonreír hasta el último rincón, renovando tus células, una por una.

Es bueno reparar y preparar. Nos hace mejores.

Abrazo colectivo
Gustavo Barbosa