42...
Hay días que nacen con una música y se tiñen de ella,
se instalan en el cuerpo para darle forma a nuestros andares, y se produce un interesante fenómeno: el tiempo se moldea al ritmo de nuestra emoción, de aquí para allá,
de arriba para abajo, de derecha a izquierda y así...
No todos los días son así, pero esos días son especiales, adoptan la forma del sonido
y la forma de una particular vibración que nos remite a ciertos espacios preservados, propios,
entrañables y diría, sagrados.
Allá por el año 1982, la voz de la Negra Sosa moldeó bastante más que un momento,
embanderó las ganas de respirar libertad y así quedó, como una mujer que nos hizo sentir mejor cada vez que empuñó un micrófono.
Hoy fue un día de esos llenos de música, un día de afectos y esfuerzos.
Y me acordé de la Negra y no se porqué, pero quizás no importe demasiado...
para los 42 de Moira...