Si de relaciones remotas se trata, hoy éstas se detonan en mi,
por la muerte del director de cine Blake Edwards (1922-2010).
Y trataré de relacionar este suceso con nuestra propia escena.
Este cineasta dirigió, entre otras muchas, "La pantera rosa" (1963)
y " La fiesta inolvidable" (1968). Y es a partir de estas películas,
que comienza esta historia para mi.
En ellas se reunieron el citado Blake y
el actor inglés Peter Sellers (1925-1980), evento que se repetiría
en seis oportunidades.
Estos tipos han creado universos paralelos. Universos
donde seguramente también conviven los Capusotto,
Mel Brooks, Jerry Lewis y siga la lista.
"...nos activamos en la comedias", decía Edwards, "tuvimos suerte
de encontrarnos porque los dos teníamos mucho respeto por ellas.
No podía resistirme a aquellos momentos cuando cuajábamos.
Y si me preguntan quien contribuyó más a aquellas cosas,
nunca hubieran sucedido si los dos no nos hubiéramos involucrado,
aunque esto no siempre fuera alegre..."
La risa y la seriedad.
Un dueto efectivo.
Hacemos un culto de esto.
La risa, la sonrisa y derivados, rompen con estructuras
cerradas, pacatas, imbéciles.
Vehículos de bienestares, luces y colores,
el órgano de estados superiores.
Y después de la risa que?
Son las risas serias las que me interesan. Es en este
"par dialéctico", donde intentamos pararnos.
Risas de cualquier color pero nunca bobas.
Risas que limpian, despejan y abren nuevas puertas.
Risas que relajan, predisponen, y desplazan.
Risas transgresoras, subversivas y desmistificadoras.
Esas que dejan el territorio en paz para después poder reflexionar.
Trabajar y transpirar.
Con una sonrisa grabada en la cara.
Este es y será el signo de nuestros talleres.
Tengo un enorme cariño por estos dos señores.
Me mostraron con maestría esta cosa tan simple,
la de teñir todo con sonrisas.
Me imagino con alegría este re encuentro.
Donde sea.
Y con esta cosa mágica de reirse hasta llorar!
Saludos a todos
Gustavo Barbosa







