martes, 14 de julio de 2015

tenés rico olor






































Los 5 sentidos con los que venimos de fábrica nos permiten percibir la realidad que nos rodea o algo parecido a ello. Nunca sabremos si el presente siquiera existe de tan efímero que resulta ser. Le confiamos a nuestros sentidos la construcción de la imagen holística con la que nos movemos en nuestro tránsito por este bendito planeta.  

De los 5 sentidos el olfato tiene poderes contundentes, puede trasladarnos en el tiempo hacia la infancia, por ejemplo, si algún aroma de tal referencia se cruza en nuestro camino. En un abrir y cerrar de ojos, o más bien de nariz, estaremos en aquellos bellos 4,5 ó 6 años inundados del perfume de las lantanas y disfrutando además de chupar sus paupérrimos y dulces jugos.

El olfato nos permite distinguir las cualidades del medio gaseoso en el que vivimos y así poder establecer categorías cuasi morales sobre el mismo. Desde el olor a azufre que se asocia al infierno hasta el perfume a flores del reino de los cielos, desde los olores de un colectivo con ventanillas cerradas en invierno hasta los inciensos de un templo, desde el olor de los alimentos en cocción hasta el olor a excrementos, lo sucio lo limpio, la repulsión la atracción y demás actos a los que nos induce el olfato.
Los animales utilizan el olfato como un código de mayor información que el visual, nosotros los humanos "siglo XXI" a fuerza de los agentes Lysoform y la manía de desinfectar hasta los pensamientos, aparentamos distinguir a los otros por sus aromas artificialmente perfumados, cuando en realidad solemos sucumbir ante el registro del aroma natural de la piel de nuestros seres queridos y/o queribles.

Solemos catalogar situaciones a partir de acciones del ámbito olfativo, si algo nos huele mal o bien como una extensión de nuestra lógica racional. La pregunta entonces está cantada: 

¿como confiar en el olfato para discernir el camino de nuestras acciones de proyecto?
¿como aguzar el olfato ante encrucijadas proyectuales?

Seguramente el desarrollo del olfato para fines utilitarios tiene que ver con la experiencia y el oficio, si es que estas categorías son posibles de alcanzar en los tiempos que nos toque transcurrir. 

"Esa mujer tiene un olfato muy fino, 
siempre tiene metida la nariz en su libro de oraciones, 
y con oler tan sólo un objeto, conoce si la cosa es sagrada o profana, 
y al fijarse en el aderezo, olió muy claro que no había en él mucha bendición"

                                                                      Fausto de Johan Wolfgang Goethe
Abrazos perfumados
Gustavo Barbosa


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