domingo, 12 de abril de 2015

de sonrisas, asombros y otras cuestiones


Cuales son las dimensiones discernibles en nuestros talleres?
Que separa lo racional, de lo sensorial, de lo emocional?

Los primeros pasos en la Fadu, impactan en la dimensión individual. El primer contacto con la masividad obliga a cada estudiante a medir fuerzas. Entre lo colectivo y lo individual cada uno comienza la tarea de encontrar una ubicación, de desarrollar el sentido de la pertenencia, de buscar instancias de mediación entre yo, los otros, el saber y la institución.
La inercia de la estructura académica nos arrastra a todos y determina acciones, plazos y programas. Ese es nuestro gran marco, el que nos da la primera pertenencia.
Operamos con el conocimiento dentro de ese marco.

En simultáneo intentamos operar con los espacios en blanco entre las dimensiones que traigo en la primera parte de estas palabras. Sería estéril y simplista operar con una sola de ellas. La dimensión racional es nuestro destino de corrección. La dimensión sensorial en si misma no estimula a la reflexión y la dimensión emocional potenciada contiene el riesgo de la melosidad. un riesgoso sitio de difícil retorno.

Buscamos incondicionalmente instalar nuestros talleres, nuestras clases teóricas, nuestras acciones proyectuales, en los desdibujados ( valga el término) límites entre estas tres dimensiones.
Hemos podido constatar la aparición de conductas de apariencia ajena al saber universitario, que matemáticamente operan como vehículos que tienden a potenciar el conjunto. La risa, el afecto, el asombro facilitan así la movilidad inter dimensional.

Poder navegar entre aguas, es nuestro máximo estímulo y año tras año apelamos a la amable provocación como parte de aquello que entendemos como bellas prácticas docentes.

Abrazo de domingo soleado
Gustavo Barbosa



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